Síntomas de la malformación de Chiari: cuándo preocuparse
El síntoma más característico de la malformación de Chiari tipo I es el dolor de cabeza occipital (en la parte posterior de la cabeza y el cuello), que típicamente empeora con maniobras que aumentan la presión intracraneal: toser, estornudar, hacer esfuerzo físico o agacharse. Es un patrón de dolor bastante específico que ayuda a diferenciarlo de otros tipos de cefalea más comunes.
Otros síntomas frecuentes
Dolor o rigidez cervical.
Mareos, alteraciones del equilibrio o de la coordinación.
Hormigueo o adormecimiento en brazos o manos, especialmente cuando existe siringomielia asociada.
Alteraciones de la deglución, la voz o el reflejo nauseoso, en casos donde hay mayor compromiso del tronco encefálico o de los nervios craneales bajos.
Debilidad progresiva en las manos, en casos con siringomielia avanzada.
¿Qué es la siringomielia y por qué es tan relevante?
La siringomielia es la formación de un quiste lleno de líquido dentro de la médula espinal, y se presenta asociada a la malformación de Chiari tipo I en un porcentaje relevante de los casos —reportado en distintas series entre un 30% y un 70%. Su presencia es uno de los datos más importantes a la hora de decidir un tratamiento activo, ya que si el quiste crece sin control puede generar daño neurológico progresivo e irreversible en la médula espinal.
¿Cuándo consultar a un neurocirujano?
Ante un dolor de cabeza occipital con el patrón descrito arriba (que empeora al toser, hacer esfuerzo o agacharse), síntomas neurológicos nuevos como hormigueo o debilidad en las manos, o el hallazgo incidental de un Chiari tipo I en una resonancia —incluso sin síntomas—, es apropiado consultar con un neurocirujano para una evaluación completa, que incluya determinar si existe siringomielia asociada.