Cirugía de descompresión de fosa posterior: cómo es y qué resultados tiene
La malformación de Chiari tipo I sintomática, o asociada a siringomielia, se trata mediante una cirugía llamada descompresión de fosa posterior: su objetivo es crear más espacio en la base del cráneo para aliviar la compresión sobre el cerebelo y el tronco encefálico, y restaurar la circulación normal del líquido cefalorraquídeo entre el cráneo y el canal espinal.
¿En qué consiste la cirugía?
Craniectomía suboccipital: se retira una pequeña porción del hueso occipital, en la base del cráneo, ampliando el espacio disponible.
Laminectomía de C1 (y a veces C2): se retira el arco posterior de la primera vértebra cervical, ya que suele contribuir a la compresión de esa zona.
Apertura de la duramadre y duroplastia: en muchos casos se abre la membrana que recubre el cerebro y se coloca un injerto (duroplastia expansiva) para ampliar aún más el espacio disponible y favorecer la circulación del líquido cefalorraquídeo. La necesidad de realizar duroplastia en todos los casos es, hasta el día de hoy, un punto de discusión entre distintos equipos, sin evidencia definitiva a favor de una única técnica universal.
¿Qué resultados se pueden esperar?
Las series publicadas reportan una mejoría significativa del dolor de cabeza en una proporción alta de los pacientes operados, y una estabilización de los síntomas neurológicos en la mayoría de los casos restantes. Cuando existe siringomielia asociada, es frecuente observar una reducción gradual del quiste en los controles por resonancia realizados durante los meses siguientes a la cirugía, aunque la velocidad de esa mejoría varía de un paciente a otro.
Riesgos de la cirugía
Fístula o pseudomeningocele de líquido cefalorraquídeo, una de las complicaciones más frecuentes de este tipo de abordaje, generalmente manejable si se detecta a tiempo.
Meningitis, infrecuente, asociada a un cierre inadecuado de la duramadre.
Riesgos generales de cualquier cirugía de base de cráneo, aunque en conjunto se trata de un procedimiento con una tasa de complicaciones relativamente baja cuando lo realiza un equipo con experiencia específica en esta técnica.
Internación y recuperación
La internación habitual es corta, de 2 a 4 días en los casos sin complicaciones. El regreso a actividades cotidianas livianas suele darse en 2 a 4 semanas, y a la actividad física completa entre 6 y 8 semanas, aunque estos tiempos se ajustan según la evolución de cada paciente y si existía siringomielia asociada, cuyo seguimiento continúa por más tiempo con resonancias de control.
Nuestra experiencia en esta cirugía
El Dr. Barrenechea cuenta con una vasta experiencia en el tratamiento de la malformación de Chiari, con excelentes resultados a largo plazo en su casuística: mejoría sostenida del dolor de cabeza y de los síntomas neurológicos, y reducción progresiva de la siringomielia en los pacientes que la presentaban, confirmada en los controles por resonancia a lo largo de los años de seguimiento posterior a la cirugía.