¿Collar, halo o cirugía? Cómo se decide el tratamiento

No todas las fracturas de atlas o axis requieren cirugía. Una proporción importante se trata de forma conservadora, con inmovilización externa, y logra consolidar sin necesidad de una intervención quirúrgica. La decisión entre tratamiento conservador y cirugía depende, sobre todo, de un único factor central: si la fractura es estable o inestable.

Tratamiento conservador (sin cirugía)

  • Collar cervical rígido: indicado en fracturas estables, con un tiempo de uso habitual de 8 a 12 semanas.

  • Halo-chaleco: una inmovilización más estricta, que fija directamente el cráneo mediante un anillo metálico atornillado, indicada en fracturas con mayor inestabilidad relativa pero que aún así se consideran candidatas a consolidar sin cirugía.

Muchas fracturas de odontoides tipo I y tipo III, y buena parte de las fracturas de los pedículos del axis, consolidan exitosamente solo con inmovilización externa y controles radiológicos periódicos.

¿Cuándo se indica cirugía?

  • Cuando existe inestabilidad significativa del segmento C1-C2, evidenciada en los estudios de imagen.

  • En ciertos tipos de fractura de odontoides (particularmente el tipo II) con alto riesgo de no consolidar solo con inmovilización, sobre todo en pacientes mayores.

  • Cuando hay compromiso neurológico asociado, o cuando el desplazamiento de los fragmentos es significativo.

  • Cuando el tratamiento conservador inicial fracasa y persiste la inestabilidad en los controles.

¿En qué consiste la cirugía?

El objetivo es restaurar la estabilidad del segmento C1-C2 mediante fijación con tornillos y, en muchos casos, fusión (artrodesis) de esas vértebras. Existen distintas técnicas según el tipo específico de fractura —fijación transarticular, tornillos independientes en las masas de C1 y el pedículo de C2, entre otras— y la elección depende de la anatomía particular de cada paciente, evaluada con tomografía de alta resolución antes de la cirugía.

Una fusión de C1-C2 implica cierta pérdida de la rotación de la cabeza, ya que esta articulación es responsable de buena parte de ese movimiento. Es un costo funcional real que se acepta a cambio de restaurar la estabilidad de una zona donde la alternativa —una inestabilidad no tratada— representa un riesgo mucho mayor.

Nuestra experiencia en esta cirugía

El Dr. Barrenechea es uno de los neurocirujanos con mayor experiencia en el tratamiento de esta patología en la región, y fue el primer cirujano en el mundo en realizar una artrodesis C1-C2 por vía posterior con el paciente despierto, una técnica innovadora que fue portada del Journal of Neurosurgery: Spine. Mantener al paciente despierto durante una fijación de la columna cervical alta permite monitorear en tiempo real la función neurológica mientras se instrumenta una de las zonas más delicadas de toda la columna, sumando una capa adicional de seguridad a un procedimiento que ya de por sí exige una precisión técnica máxima.

Dr. Ignacio J. Barrenechea, Neurocirujano, MD, IFAANS

El Dr. Ignacio J. Barrenechea es neurocirujano, Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Privado de Rosario y Miembro Internacional de la American Association of Neurological Surgeons (AANS), EEUU. Coordina la Unidad de Neurooncología del HPR.

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