¿Qué es un meningioma?

Un meningioma es un tumor que se origina en las meninges, las membranas que envuelven y protegen el cerebro y la médula espinal. A diferencia de los gliomas, que nacen dentro del tejido cerebral, el meningioma crece por fuera del cerebro, empujándolo o comprimiéndolo desde afuera. Esto tiene una consecuencia clínica importante: en muchos casos, el cerebro puede tolerar bastante bien esa compresión durante años antes de generar síntomas, lo cual explica por qué tantos meningiomas se descubren de casualidad, en un estudio pedido por otro motivo.

¿Qué significa que sea "benigno"?

La gran mayoría de los meningiomas —alrededor del 80-90%— son de grado I según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que en términos generales equivale a "benigno": de crecimiento lento y bajo riesgo de comportamiento agresivo. Pero "benigno" no es sinónimo de "sin riesgo". Un meningioma benigno ubicado en un lugar delicado del cerebro —cerca de nervios craneales, vasos sanguíneos importantes o estructuras venosas críticas— puede ser mucho más complejo de tratar que un tumor maligno en una zona accesible. La localización, muchas veces, importa más que el grado.

Los tres grados de la OMS

  • Grado I: la mayoría de los casos. Crecimiento lento, bajo riesgo de recurrencia si se logra una resección completa.

  • Grado II (atípico): mayor probabilidad de recurrencia (histéricamente reportada entre 30-40% a 5 años) y suele requerir radioterapia complementaria después de la cirugía.

  • Grado III (anaplásico): poco frecuente, de comportamiento más agresivo, similar en su manejo a otros tumores malignos del sistema nervioso central.

El grado definitivo solo se conoce después del estudio anatomopatológico del tejido extraído en cirugía o biopsia — no puede determinarse con certeza solo con estudios de imagen previos.

¿Todos los meningiomas necesitan cirugía?

No. Esta es una de las diferencias más importantes frente a otros tumores cerebrales, y la vamos a desarrollar en detalle en un próximo artículo: muchos meningiomas pequeños y sin síntomas pueden manejarse con controles periódicos por imagen, en lugar de una cirugía inmediata. La decisión depende del tamaño, la ubicación, la velocidad de crecimiento, la edad del paciente y si genera o no síntomas.

¿Por qué hay meningiomas mucho más complejos que otros?

La dificultad de un meningioma no se mide solo por su tamaño, sino sobre todo por su ubicación: su relación con nervios craneales, arterias, y estructuras venosas de drenaje cerebral. Un meningioma pequeño en la base del cráneo o adherido a un seno venoso puede representar un desafío quirúrgico mayor que uno grande ubicado en la superficie del cerebro. Vamos a desarrollar estos escenarios específicos —base de cráneo, seno sagital superior, seno cavernoso— en los próximos artículos de esta serie.

Dr. Ignacio J. Barrenechea, Neurocirujano, MD, IFAANS

El Dr. Ignacio J. Barrenechea es neurocirujano, Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Privado de Rosario y Miembro Internacional de la American Association of Neurological Surgeons (AANS), EEUU. Coordina la Unidad de Neurooncología del HPR.

Anterior
Anterior

Meningioma pequeño y sin síntomas: ¿hay que operarlo o alcanza con controlarlo?

Siguiente
Siguiente

Segunda opinión en tumores cerebrales: ¿cuándo pedirla y qué preguntar al neurocirujano?