Meningioma que vuelve a crecer después de la cirugía: qué significa y qué opciones hay

Uno de los momentos más difíciles para un paciente ya operado de un meningioma es enterarse, en un control de rutina, de que el tumor volvió a crecer. Genera una sensación de que "la cirugía no funcionó", pero la realidad es más matizada: la recurrencia de un meningioma es un fenómeno conocido, esperable en determinados escenarios, y con opciones de tratamiento bien establecidas — no es sinónimo de que algo salió mal.

¿Por qué puede volver a crecer un meningioma ya operado?

El grado del tumor influye directamente. Los meningiomas grado I (la mayoría) tienen tasas de recurrencia bajas cuando se logra una resección completa. Los de grado II (atípicos) tienen una probabilidad de recurrencia notablemente mayor —reportada en distintas series entre 30% y 40% a cinco años—, incluso con una cirugía técnicamente exitosa, por su comportamiento biológico más activo.

La extensión de la resección importa. Lo que se evalúa hoy, con la resonancia postoperatoria, es qué tan completa fue la extirpación del tumor y de la duramadre de la que se originó. Cuando por razones de seguridad —como vimos con los meningiomas de base de cráneo o del seno sagital superior— no fue posible resecar el 100% del tumor, queda tejido residual con capacidad de volver a crecer con el tiempo. Por eso la resonancia de control temprana, en los primeros meses después de la cirugía, es la referencia que se usa para planificar el seguimiento posterior, más que cualquier estimación hecha durante la cirugía misma.

Algunos meningiomas, simplemente, son biológicamente más activos, independientemente de qué tan bien se haya realizado la cirugía original.

¿Cómo se detecta una recidiva?

Por eso todo paciente operado de un meningioma —incluso con una resección considerada completa— continúa con controles por resonancia magnética periódicos durante años después de la cirugía. La recidiva casi siempre se detecta en una imagen de control, antes de generar síntomas nuevos, lo cual permite actuar con tiempo.

¿Qué opciones hay frente a una recidiva?

  • Nueva cirugía, cuando la ubicación y el tamaño del tumor recurrente lo permiten con un riesgo razonable. Es importante saber que reoperar un área ya intervenida previamente suele ser técnicamente más complejo, por la cicatrización del tejido de la cirugía anterior.

  • Radiocirugía o radioterapia, especialmente indicada cuando el remanente es pequeño, o cuando una nueva cirugía representa un riesgo elevado.

  • Combinación de ambas, en tumores más extensos.

  • Vigilancia estrecha, en recidivas muy pequeñas y de crecimiento lento, con controles más frecuentes que los habituales.

¿Se puede prevenir una recidiva?

No completamente, pero sí se puede reducir el riesgo con una planificación quirúrgica adecuada desde la primera cirugía —buscando la resección más completa que sea segura, según la ubicación— y con radioterapia complementaria temprana en los casos de meningiomas grado II o III, donde la evidencia respalda ese abordaje para reducir la probabilidad de recurrencia.

El mensaje central

Una recidiva no significa que la cirugía original haya sido un error, ni que no haya más opciones. Significa que ese meningioma puntual requiere un nuevo plan de tratamiento, evaluado con la misma seriedad que el diagnóstico inicial. El seguimiento a largo plazo después de operar un meningioma no es un trámite: es la herramienta que permite detectar esto a tiempo, cuando todavía hay margen para actuar con tranquilidad.

Dr. Ignacio J. Barrenechea, Neurocirujano, MD, IFAANS

El Dr. Ignacio J. Barrenechea es neurocirujano, Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Privado de Rosario y Miembro Internacional de la American Association of Neurological Surgeons (AANS), EEUU. Coordina la Unidad de Neurooncología del HPR.

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